Mittwoch, 1. Juni 2011

El caso Marilyn Monroe


En nombre de Norma Jeane Mortensen

Berlin, Junio 2011


INTRO: 56 días con Marilyn

No tengo nada en común con Marilyn Monroe, salvo el que hemos compartido 56 días en la tierra. Y la transferencia al psicoanálisis, y es por ésta razón que quise escribir algunas reflexiones cuando una participante de mis grupos de lectura, me hizo recordar de que en EE.UU. y también en Alemania, se había instalado una crítica negativa hacia el psicoanálisis tras la muerte de Marilyn. Al revuelo periodístico que se produjo tras el trágico desenlace, contribuyó el hecho de que su analista fue una de las últimas personas que la vio con vida y uno de los primeros en encontrarla muerta.

Durante su vida, Marilyn no solo pidió ayuda e inició tratamientos con cuatro analistas diferentes, sino que sostenía una transferencia hacia el psicoanálisis en general.

Este hecho me causó la lectura de diferentes textos sobre la actriz y me sorprendió descubrir que además de su último analista, Dr. Ralph Greenson, aparecen en torno del caso nombres como los de Anna Feud, Mariane Kris (esposa del analista de los ¨sesos frescos¨ ) , Wilhelm Stekel, Otto Fenichel, Max Schur ( quién fue el médico personal de Freud ).

Mucho se ha escrito sobre Marilyn, su trayectoria artística, el mito, incluso el misterio. Trataremos de descifrar algo de la Marilyn psiconalítica, y para ello consultaremos a quienes fueron sus analistas.

Tampoco me enredaré en la cuestión de si en su trágico final, se trató de un suicidio o de un asesinato, prefiero al respecto quedarme con las palabras de Truman Capote, amigo de Marilyn: fue la muerte quien la mató.Nadie más,ni ella ni nadie. Y en todo caso, suicidio o asesinato, habría que tratar de pensar su responsabilidad sobre su acto, su definitiva salida de escena.



ACTO I – nacimiento del nombre

Marilyn se fabricó un nombre.

Ella nació y creció sin saber con exactitud quien fue su padre.

Un lapsus en la partida de nacimiento anticiparía la posterior confusión.

Marilyn nació el 1 de junio de 1926. Su madre, Gladys, estaba en aquel entonces casada con Martin Edward Mortensen. Un error de quien confeccionó la partida de nacimiento hizo que quedara inscripta como Mortenson. La madre no estaba para advertir ni mucho menos ocuparse de corregir estos errores.

Que las dos vocales en juego, O y E, sean las que luego vehiculizarán su apellido, no debería pasarnos inadvertido.

La cuestión es que la madre mantuvo otras relaciones por lo que la figura del padre real quedó en la nebulosa. Padres imaginarios habrá varios. Pero del padre simbólico, el Nombre del Padre, y con su defícit, tuvo que vérselas Marilyn. Ella quedó de alguna manera capturada en la alienación del deseo de la madre y para intentar descubrir un camino hacia el propio deseo es que el caso Marilyn encuentra nuestro interés.

Poco después del nacimiento la madre la bautiza como Norma Jeane Baker, apelando al apellido de una pareja anterior a Mortensen.

Lo curioso es que si bien en la mayoría de las biografias se dé el nombre de Norma Jeane Baker como el verdadero nombre de Marilyn, ella misma utilizó durante muchos años el apellido Mortenson, lapsus incluído, para las cuestiones legales, y lo mantuvo hasta 1955.

No es en absoluto un dato menor, que en su nombre artístico, Marilyn Monroe, el apellido coincida con el apellido de soltera de la madre ! El nombre artístico lo empezó a utilizar a los 20 años y como hemos dicho, en 1955 lo inscribió como su apellido legal.

Es interesante este dato porque simultáneamente a que en público sostiene que su madre esta muerta (para no tener que hablar de la locura de la madre) sin embargo utiliza el apellido de la madre para hacerse el suyo propio, aunque como ya vimos, rescatando algunas letras del apellido paterno.


Acto II- la búsqueda de ayuda en el psicoanálisis

1955 podemos también señalarlo como el año del comienzo del derrumbe en cámara lenta de Marilyn.

Tal vez la historia de Marilyn estuvo signada por la tragedia, quizás se encontraba como Antigona en el entre-dos-muertes que Lacan articuló en La Ética del Psicoanálisis. Un deseo de muerte que pone a prueba la ley.

Marilyn escribe un poema en 1958:

Help, help

Help I feel life coming closer

When all I want to do is to die

Pero la diferencia es que Antígona llevó una causa hasta el límite, mientras que en Marilyn la tragedia se llevó también a la verdad. Marilyn se fue quizás sin saber. No hizo acto de su muerte, la muerte, al igual que el Otro, hizo algo con Marilyn.

Más que un suicidio parece una muerte por accidente, un lapsus, al igual que en el acta de nacimiento.

Por supuesto el psicoanálisis recibió un duro revés publicitario con el desenlace. Los yellow mass media hicieron su agosto del 62 al tejer conjeturas con la CIA, la mafia, Frank Sinatra, los Kennedy y el psicoanálisis.

Pero, ¿se puede hablar de psicoanálisis lo que se practicó con ella , o en nombre del psicoanálisis se llevaron a cabo tratamientos que hoy llamaríamos de otra manera ? Acaso psicoterapias.

El caso de Marilyn se inscribe precisamente en una bisagra dentro de la historia de la clínica psicoanalítica.

Y pienso que aquí encontramos una veta clínica de la que podemos extraer conclusions, acaso aprendizajes.

Marilyn llega a su primer análisis a partir de su encuentro con su maestro de teatro, Lee Strasberg, quien aplicaba el método Stanislavsky en su estudio de New York. Él le recomienda a Margaret Hohenberg, analista emigrada de Hungría. Strasberg la alentó a analizarse por esa “necesidad obsesiva de agradar y obtener aprobación de los demás”. Ya la demanda de amor, inagotable y exacerbada, dejaba ver su impronta.

Aquí comenzó a suceder algo que se repetiría con posteriores analistas. Además del pago de las sesiones, Hohenberg comenzó a asociarse comercialmente con Marilyn y a darle consejos financieros. Además Marilyn nombró a Hohenberg como beneficiaria de parte de su testamento. También la analista intervino en el área de las producción cinematográfica.

Fue Hohenberg quien decidió al poco tiempo internarla en un psiquiátrico, dejando en Marilyn una impronta traumática.

En esta internación le escribe una carta a quien luego fue su último analista, Greenson. Acaso una de las pocas cartas que quedaron de Marilyn. Por un lado no escríbia mucho, le daba vergüenza su propia letra. A esto hay que sumarle el hecho de que la policia al llegar a la casa de Marilyn la noche que murió, rápidamente limpió cuanto papel hubiera a la vista, con el afán de que no se comprometieran algunos grandes nombres públicos, pero con ello desaparecieron la mayoría de las anotaciones personales de la estrella.

La vergüenza de su propia letra contrasta con la libertad y placer con el que exhibía su cuerpo, especialmente en las fotografías, pues en los rodajes la cosa se complicaba, estos le producían angustia.

En aquellos mismos años durante el rodaje de “El principe y la corista” Anna Freud recibió a Marilyn en Londres para convertirse en su segunda analista. Análisis breve, de un mes y concidente con el momento en que Marilyn padeció un aborto espontáneo de un bebé que hubiera sido recibido. No pudimos encontrar datos sobre alguna articulación simbólica de esta pérdida durante su tratamiento con Anna Freud.

Que a la vez podría haber puesto en juego algo de la entrega –forzada por sus tutores- que hizo de su único bebé; un embarazo resultado de una violación y entregado en adopción ni bien nació y del que Marilyn nunca más supo nada.

Volviendo a Anna Freud, cuyo sueño infantil con las fresas articulando las letras de su nombre fue uno de los sueños que su padre descifró en su mayor obra, “La Interpretación de los sueños” donde descubrió el secreto de los sueños en su función y en su construcción. Texto que además fue leído por Marilyn, y del que recordaba especialmente el apartado sobre los sueños de avergonzamiento ante la propia desnudez.

Anna Freud aplicó la técnica a la que estaba acostumbrada con sus pacientes infantiles y se dedicó a jugar con Marilyn a las canicas (bolitas), literalmente. Marilyn las iba deslizando sobre la mesa, una a una, hacia su analista, quien interpretó entonces deseos de contacto sexual de la paciente hacia ella. (Mejor no aplicar aquí las fórmulas de la contra-transferencia). La paciente se despidió dejando un jugoso cheque.

Pero además nombró al Centro Anna Freud como principal beneficiario en su testamento en lo tocante a sus derechos.

Así que cada vez que se vende una remera con la estampa de Marilyn o se proyecta una de sus películas, el Centro Anna Freud recibe regalías.

Por cierto Anna Freud se encontraba muy ocupada en el lobby contra la pelicula de John Houston sobre Freud, con guión de Jean Paul Sartre y donde la famosa paciente Cecile iba a ser protagonizada por Marilyn.

Tiempo después su último analista, Greenson, le transmitió a Marilyn la negativa de Anna Freud a que se haga una película sobre su padre y le recomendó que no acepte el papel que le ofreció Houston.

Precisamente Cecilia, la paciente que aparece casi en forma disimulada, en notas al pie de página, a lo largo de los “Estudios sobre la Histeria”, obra que significó en la clinica de Freud un momento crucial: el paso de la hipnósis a la técnica analítica. De la sugestión a la asociación libre, a la apuesta de Freud en la cura por la palabra inconsciente del paciente antes que por la palabra del médico.

Y de algun modo Marilyn también se inscribe entre dos momentos clave de la clínica psicoanalítica: antes y después de Lacan.

Cuando Marilyn muere, Lacan había concluído su seminario sobre la identificación y estaba preparando el siguiente sobre la angustia. Vaya coincidencia, imagenes y angustia, el leit-motiv de Marilyn.

Simultáneamente ya se estaba urdiendo en torno de Lacan el plan para dejarlo a un lado de las instituciones psicoanálíticas dominantes en aquella época, que desde la muerte de Freud, recayeron en las orbitas anglosajonas y que concluyera con la excomunión de Lacan por parte de la Sociedad Psicoanalítica Internacional, dirigida aún por Anna Freud. Lacan fue puesto en el banquillo, entre otras razones, por cuestionar o preguntarse por la formación del analista.

Tras su paso por Londres, Marilyn de pide a Anna Freud que le sugiera otro analista en New York, ella no quería volver más con Hohenberg. Anna Freud le recomienda a Marianne Kris, esposa de Ernst Kris de quien Lacan se ocupó bastante en su escrito “La dirección de la Cura y los principios de su poder”. en la discusión de un caso de Ernst Kris “el hombre de los sesos frescos”. Tambien fue la analista de Jacqueline Kennedy, esposa del presidente John F Kennedy., quien tuvo un affaire con Marilyn al igual que su hermano Bob.

A su vez, Marianne Kris le recomienda a Marilyn que para las temporadas en que ella viviera en Los Angeles, consultara al Dr. Greenson. Estamos en el año 1960, Marilyn alterna una costa con la otra, un analista con el otro. Hasta que finalmente decide analizarse solo con Greenson.

Aclaro en este punto que no intento contar un resumen del libro de Michel Schneider “Ultimas sesiones con Marilyn” de quien el autor extrae una conclusión, el analista no oyó nada. Y desde ahí se deja la puerta abierta para ampliar el radio de conclusiones al psicoanálisis en general.

El analista no oyó nada según Schneider.

Parafraseando a Lacan, el analista oyó nada.

Esa nada que traía Marilyn y que se trataba de poder dialectizar y simbolizar así un espacio que le permita salir de la alienación en el sentido que le da Lacan en el seminario XI. Esa voz muda a la que Marilyn trataba desesperadamente de llamar haciendo del teléfono su compañero de habitación durante las largas noches de borrachera e insomnio. Marilyn no podía dormirse, caía desmayada.

Cuando consulta por primera vez con Greenson, Marilyn estaba a punto de comenzar el rodaje de Let´s make love, era Enero de 1960 y cuatro años después del aborto y el mes de consultas con Anna Freud en Londres.

Le fue derivada por la Dra Kris como una mujer en crisis total, con peligro de autodestruccion por el abuso de drogas y medicamentos.

Greenson la alojó en su casa como si fuera parte de la familia del analista, y además se asoció comercialmente a ella actuando de agente empresario de la artista además de analista. Incluso el ultimo abogado de Marilyn era cuñado del analista.

Lo primero que dijo el Dr. Greenson fue Llega Ud. tarde (you´re late), ni siquiera por qué llega Ud tarde?, sino una indicación, ya dejaba ver el lugar de guía educativo, moral e incluso artístico que ocuparía para Marilyn.

Es Marilyn la que rectifica: llego tarde a todas mis citas, no sólo con Ud.

Pero el Dr Greenson se obstinó en interpreter la transferencia desde el principio: uno de los errores de los que nos advierte Lacan en el texto ya mencionado La dirección de la cura, de hecho ya lo decia Freud, la transferencia es el terreno donde se jugará la partida pero hay que preparar el terreno y sobre todo tener muy en claro el lugar al que nos convoca el sujeto.

La cuestión de sus llegadas tarde, de hacer esperar al Otro, no era un tema menor en Marilyn.

Casí podríamos decir que tenía un peso específco importante no solo en el motivo de consulta sino en sus fantasias. Una vez le dijo a Truman Capote que ella llegará incluso tarde a su propio funeral.

Marilyn quiere además inmediatamente recostarse en el diván, pero Greenson , alarmado por el estado de ella se lo niega, “haremos terapia de apoyo cara a cara” y agrega : Déjeme que sea yo quien haga y decida lo que Ud. necesita.”

Marilyn, ante semejante iniciativa del Otro, no debía estar tan loca como para soportar estas y otras indicaciones y seguir dos años y medio más, dejando que él lo decida todo, incluso cuando dejarla caer.

Marilyn luego recordó que el diván, como ella lo utilizaba en la consulta de la Dra Kris, le había sido negado por Greenson con el argumento de que ella pronto regresaria a NY con su marido (Arthur Miller) y con su terapeuta que era la Dra. Kris.

Esto es llamativo pues Marilyn en realidad nunca hizo de NY su domicilio definitivo.

Pero lo más curioso es que durante casi un año mantuvo los dos análisis en las respectivas costas, con anuencia de ambos analistas que comentaban el caso entre si e intercambiando ideas con Anna Freud, que actuaba de control.

Se abre así un periódo del tratamiento en que la transferencia estaba dividida.

Volviendo a la cuestión del diván, Marilyn asocia la posición horizontal con el miedo que le tiene a la noche y que por esa razón toma drogas.

Este insomnio, este miedo a la noche tampoco aparece trabajado con posterioridad en la terapia de apoyo cara a cara.

Marilyn murió de madrugada.

Tenía un sueño repetitivo:

Estoy enterrada en la arena y espero que alguien venga a sacarme de ahí. No puedo hacerlo sola.

Podria haberse abierto ahi un punto de apoyo a la cuestión de la espera. Podría tal vez ponernos en el rastro de algun punto de goce en Marilyn.

Respecto del sueño asocia y habla de los años que vivió con Ana, una de sus madres adoptivas. ( Notemos la coincidencia del nombre con el de su posterior analista. ) El dia en que ella murió, Marilyn tenia 22 años. A continuación va a un cementerio y se acuesta en una tumba abierta, y dice que la vista era insuperable….

Y no se trata de un recuerdo pantalla. Es un verdadero ensayo de estar muerta, en vida.

No vemos aquí el alcance de la mortifera identificación con esa madre muerta en vida…?

Greenson ante este material se queda como pasmado, solo pregunta: la queria Ud a Ana ?

La respuesta de Marilyn, claro que sí.

Mi madre esta muerta, sigue viva, pero no miento cuando digo que esta muerta. Quizás su carrera al cine estuvo muy vinculada a este deseo de muerte vinculado a la madre. La madre – y especialmente la amiga de la madre, Grace – querian hacer de Marilyn una estrella de cine. Podriamos situar ahí algo de una mandato superyoico, la voz en off escondida atrás de las imagenes.

Padre desconocido y en todo caso ausente, Marilyn se educó en casas de familias sustitutas en alguna de las cuales padeció tempranos abusos sexuales.

Cuando pudo librarse de esos años de custodia orfanatal salió a la calle con un objetivo, triunfar en Hollywood. Y lo logró.

Marilyn solía decir “siempre hay dos versiones de una misma historia” ella sabia que la historia no es sino una escritura posible del pasado, que la historia en psicoanálisis es su re- escritura. Formulación muy lacaniana. Y Marilyn intentó re-escribir su pasado para hacer una historia distinta, tal vez fue esa su apuesta por el psicoanálisis.

Marilyn construyó además del nombre, un semblante de si misma.

Una falsa rubia, dirían algunos. Pues Marilyn se pasó la vida oxigenándose el pelo.

Ella sabia de la falsedad del semblante pero no podia soportarlo, no podia pasar a hacer un “Witz” con el semblante. Es como si algo del orden de la metáfora no hubiera podido constituirse, ahí es donde Marilyn quedaba sin referencias para hacer algo con el loco deseo de la madre.

Su imagen y la creación de su nombre artístico la sostuvieron fragilmente. Quizás ella sospechaba un déficit simbólico que buscó compensar, acaso vanamente con los cuatro análisis que emprendió.

El cine nace contemporáneamente al psicoanálisis, Marilyn era consciente de ello, al decir del biógrafo Schneider, le fascinaba el psicoanálisis por permitir hacer una pantalla adonde proyectar palabras en lugar de su imagen

Es de recordar que en estos años el psicoanálisis estaba de plena moda en Hollywood, no habia actor o director famoso que no se jactara de ver a tal o cual analista. Los analistas también formaban parte del glamour de Hollywood en los años 50.

Como bien dice Schneider el imaginario de Hollywood y el simbólico del psicoanálisis buscaron entrelazarse pero no lo consiguieron, y Marilyn fue el principal exponente de esta disyunción, Marilyn representó lo real, el objeto caido.




Acto III el desenlace

Una sensación que despierta el caso es que todos asistían al derrumbe de Marilyn, como si hubiera un goce en juego en ver impávidamente como la famosa actriz se desmoronaba.

Quizás quien percibió algo de esto de otra manera fue el segundo esposo, Joe DiMaggio, quien incluso muchos años despues de divorciarse la siguió sosteniendo en una dimensión más cercana al amor.

Ella sostenía que sus llegadas tarde eran un signo de amor: Ud me espera a mi y a nadie más, Ud me quiere.

El analista la cita diariamente, la insta a llamarlo en todo momento, a veces él tambien hace la consulta en casa de ella

Sea como sea el despliegue que hizo el analista es patente. Y no hubo un llamado al silencio de su parte para permitir que la demanda del paciente se quede sin responder, y se puedan poner en juego los significantes en que quedó coagulada.

En el tratamiento de Marilyn se buscó la reeducación emocional, su adaptación al trabajo, que la funcion siga. The show must go on.

Toda la técnica terapéutica de Greenson consistia en proporcionar a Marilyn aquello que le faltó en su infancia: el calor de hogar, el amor de una familia, en definitiva lo que Greenson imaginaba que le haria bien a su paciente.

Greenson intentaba de que Marilyn introyectora al analista, sus esposa, sus hijos, su perro, casa y piscina.

Y en cierto sentido lo logró,Marilyn se tragó todo eso junto, pero para decir: basta.

Pero en el verano boreal del 62, el analista se va de vacaciones y temía que Marilyn se sintiera sola, abandonada. Le recomendó un analista sustituto – reproduciendo justo aquello que dejó sumida a Marilyn a merced de los caprichos de una madre que cuando menos era una fanática religiosa, para no caer en un diagnóstico imprudente de delirio místico.

Y como no podia ser de otra manera esta separación abre por primera la vez la dimensión del objeto durante la cura.

Con el analista acuerdan que, a modo de talismán, Marilyn elija un pieza de un juego de ajedrez que ella tenía y del que por alguna razón el caballo blanco le hacía recordar a Greenson. La pieza debía entonces protejerla durante la ausencia del terapeuta. Pero ella pierde la pieza, precisamente durante los días en que le canta el famoso Feliz Cumpleaños al presidente Kennedy.

Marilyn queda shoqueda por esa pérdida.

Para colmo en estos momentos la FOX anuncia su despido (por sus constantes llegadas tarde) mientras rodaba Something´s got to give, película que quedó inconclusa; Arthur Miller anuncia su nuevo matrimonio y la llegada de ese hijo que no pudo tener con Marilyn, Los Kennedy le hacen un vacío alrededor de ellos, y en particular Bob pone un corte allí donde Marilyn se ilusionaba en formar pareja con él.

Too much.

El analista, aún de paseo en Europa, para consolarla ante la pérdida del talismán, le compra un peluche y se lo envía por correo. Pero el regalo llegará en definitiva varios días después que el terapeuta.

Es el fin, un par de noches después de recibir el peluche Marilyn se desborda nuevamente con alcohol y drogas, Nembutal especialmente. No despertará más. En la madrugada del domingo 5 de Agosto de 1962 se anuncia su muerte. El peluche apareció en el jardín de la casa, junto a la piscina.

Marilyn le deja al terapeuta una grabación, en efecto, no una carta de despedida sino una grabación. Le deja la voz.

En cuanto los bienes de Marilyn pasan a liquidación judicial para afrontar el pago de acreedores, una de las facturas pendientes era la de Greenson por las últimas sesiones de julio y agosto.

Su insistencia por el psiconálisis consistió – a mi entender – en una apuesta a encontrar un estabilizador simbólico. Pero se encontró con más infladores imaginarios, que de hecho ella los conocia mejor que sus terapeutas, y quizás por eso sus analistas más importantes terminaron volcándose hacia la industria del cine.




Epílogo: las nuevas Marilyns

Ya hemos dicho que el caso de Marilyn se sitúa de alguna manera en un punto de inflexión dentro del psicoanálisis, es decir entre la concepción del tratamiento inscripta en los parámetros de la IPA – International Psychoanalytical Association y la cura analítica concebida desde la enseñanza de Lacan en la que por primera vez se interroga la función del analista más allá de sus diplomas y jerarquías curriculares.

Se trata de concebir al analista en su función de objeto dentro de la lógica de la cura.

Y del lado del paciente, del analizante, el caso Marilyn tambien anticipaba cambios: sujetos con edipos frágilmente constituídos, insuficientes, inconsistentes, con anudamientos entre los registros simbólico, imaginario y real que requieren de algun tiempo de escucha antes de discernir cuál es la suplencia anudatoria entre ellos, la estructura neurotica ó psicótica en juego. Una clínica en la que la preponderancia de lo imaginario, la desvalorización de lo simbólico dejarán al sujeto más indefenso ante lo real.

Marilyn represent el final de la época donde el talking-cure producía efectos casi instantáneos con solo hablar. Marilyn anunciaba el llamado al acto analítico.

En el interín el psicoanálisis habia perdido su rumbo respecto de las coordenadas en que lo desarrolló su creador.

Con Lacan se pusieron en juego las variables hasta entonces estandarizadas: el tiempo en la duración de la sesión, el dinero en el pago de los honorarios, además de la elucidación de la estrategia y táctica del analista, enmarcada en una política: la de su falta-en-ser.

En definitiva, la clínica hoy día no es la misma que en la época de Freud. Marilyn pagó de alguna manera el precio por anticiparse con su demanda a una oferta inconsistente.

Marilyn representaba simultáneamente la belleza, la fama, el poder, el dinero.

Qué haría un analista a quien el paciente le ofrece 20.000.- dólares mensuales para “ser la única” amen de la prensa y el “prestigio” que aseguran su tratamiento.

¿Cómo maniobrar en la transferencia ante un caso así?

El psicoanalista Jacques-Allain Miller, refiriéndose a la duración de la sesión en la praxis de Lacan, recordaba que a veces Lacan hacía sesiones instantáneas, ni siquiera cortas, instantáneas. Nada de preguntar Está Ud. bien ?, sino: “Ud. esta aquí, yo también, pues hasta la próxima semana”. Y agregaba que esto en los casos en los que lo importante no es ni siquiera hablar en la sesión, se trata para el paciente de ver al analista, constatar su presencia en lo real y llenar un vacío, consolidar el Nombre-del-padre ausente en la estructura.

Para pensar esta y otras cuestiones, la continuación de éste trabajo estará dedicada a correlacionar algunos pasajes de los analisis de Marilyn con algunos párrafos de

un texto-brújula, esencial en la obra de Lacan, a saber: La dirección de la cura y de los principios de su poder, publicado en los ESCRITOS.

Texto que todo joven analista debería leer detenidamente, pues ahí está la receta de la manera de concebir el análisis sin caer en las confusiones dejadas abiertas por Freud a pesar de él mismo, y que fueron aprovechadas por algunos postfreudianos para hacer en nombre del análisis otra cosa que el encuentro con el inconsciente y el más allá del principio del placer.

Texto además que sin el propio análisis del lector es de difícil captación.

Es un entrelazamiento entre técnica y ética, es como Lacan mismo lo aclara, la aplicación del precepto freudiano Wo es war, soll ich werden.

Y por supuesto no se trata de hacer “leña del árbol caído” en relación a su último análisis, sino de extraer aprendizajes a partir del procedimiento tan propio de la clínica freudiana que es aprender de los errores, los impasses.

Es muy fácil abrir juicios de valor y criticar lo hecho por otros. Y más que fácil sería hasta grosero. Pero tampoco se trata de hacer silencio “corporativo”.

Pues Marilyn tenia transferencia hacia el psicoanálisis. Y en ese punto nos podemos sentir autorizados para decir algo.

El recuerdo de Marilyn merece una rectificación de su relación con el psicoanálisis y los trata- mientos que recibió. Por la memoria de ella, y en definitiva por las miles de Marilyns que puedan estar pensando en buscar ayuda en un analista.

**THE END**




Bibliografía sobre Marilyn:

Ø “Autobiografía” – Rafael Reig – Ed. Lengua de Trapo

Ø “Ultimas sesiones con Marilyn” – Michel Schneider – Ed. Alfaguara

Ø “Marilyn revisitada” - Joaquín Jordá y José Luis Guarner – Ed. Anagrama

Ø Notas biográficas: IMDB – The internet movie database

Datos de contacto:

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