Montag, 26. Dezember 2011

La empresa analítica, CHE VUOI S.R.L.







The bridge players - by Dame Ethel Walker


Intentaré contribuir con alguna reflexión adicional a aquellos párrafos de la Dirección de la cura y los principios de su poder en los que Lacan se refiere a lo que me permitiré condensar como la “empresa analítica“. Mas concretamente al primer apartado titulado “Quién analiza hoy“.

Aplicando un consejo de Lacan, por el cual la condición de una lectura es imponerse un límite, debo advertir que el presente ensayo presentará un carácter incompleto.

Además de agregar poca cosa nueva a un texto comentado por muchos colegas antes que yo, y sin referirme a textos clave del psicoanálisis vinculados con algunas cuestiones que aquí articularemos: p. ej. los clásicos de Freud “Iniciación del tratamiento”, “Consejos al médico”, el caso del Hombre de los lobos, o textos de Lacan como los seminarios VII ó XVII.

La ambigüedad que nos da el lenguaje con el término “empresa” nos permite diferentes significados. Podemos referirnos a la empresa del análisis en tanto obra u objetivo común.

Pero Lacan nos invita a seguir la cuestión desde el sesgo de lo mercantil, y desde este punto de vista se puede describir, definir a la empresa con teorías de la economía liberal, marxista, etc.

Para mi desarrollo prefiero quedarme con una interesante definición que me brindó una profesora de economía en Bs.As. (hace tanto tiempo, deploro no recordar su nombre). Es más bien una definición técnica, proveniente del area de la contabilidad.

Una empresa es una deuda en movimiento.

Creo que es útil pues en definitiva presenta ciertas similitudes con la vida humana, si la abordamos desde la deuda simbólica.

Pero comencemos a seguir los senderos del texto.

Escribe Lacan que en el depósito de fondos de la empresa común:

a) El paciente no es el único con sus dificultades que pone toda la cuota.

b) El analista también debe pagar

· Con palabras elevadas al efecto de interpretación

· con su persona, prestada a los fenómenos de la transferencia.

· Y paga al mezclarse en una acción que va al corazón del ser.

En esta breve descripción de los inversionistas no aparece mencionado el dinero explícitamente, el paciente pagando, el analista cobrando.

En una vision clásica y lineal, en la compra-venta de un servicio, habría un cliente que paga y el proveedor que cobra.

Pero en un psicoanálisis, en tanto articulación de lo inconsciente, las cosas suceden de manera diferente que en lo manifiesto de las transacciones comerciales habituales.

Y Lacan intenta conceptualizar esta subversión que ya anticipaba el propio Freud, refiriéndose a una empresa en la que los dos involucrados pagan.

No se trata de una empresa fantasma, sino de una empresa para el fantasma.

En un sentido, el que también detenta cierto poder (no olvidemos el título del texto que estamos comentando) es el “cliente” quien paga por el “servicio”. Al respecto, Lacan alude a la cuestión elípticamente cuando recurre al latín diciendo “primum vivere” (que en su acepción completa significa: primero asegurarse la subsistencia y luego filosofar). Hay que evitar la ruptura, pero luego añade que esta necesidad física del paciente (y su pago) en la cita , NO hay que confundirla con la relación analítica !!!

Observemos entonces el cambio de eje que propone Lacan de la compra-venta de un servicio a la fundación de una empresa.

En este marco no hay cliente, hay empresario.

Ahora bien, qué significa aquello de que el paciente participa de la cuota “con sus dificultades” ¿Además del dinero, es la angustia, la inhibición acaso el síntoma o la desestabilización lo que constituye el pago ?

En todo caso, es en estos momentos de vacilación, donde el sujeto pone en juego su castración, elemento constitutivo de su discurso:

$ --------> S1

Lacan se refiere a un aporte de dificultades, un “eso no funciona”. En esto el paciente de alguna manera también paga con su persona, a costa de repetir y repetir, descubre que su yo no es el amo del barco, y de eso viene a quejarse a análisis.

Es casi de paso obligado en este recorrido, la célebre metáfora de Freud utilizada en el Caso Dora o en la Interpretación de los sueños. En este último, en el apartado C del esencial Capitulo VII, La realización de deseos, se refiere al resto diurno en tanto socio industrial, y los deseos inconscientes como el socio capitalista.

Podemos así aproximarnos a la idea del analista como socio industrial – soporte de la transferencia- de los deseos inconscientes del socio capitalista, el paciente.

Nuestro colega Juan Uribe dice que así los aportes de ambos a la empresa analítica, se parecen mas a una “donación” que al pago de tarifas, honorarios, precios.

La empresa no se crea en cualquier momento, sino que Lacan la sitúa en la sincronía de la enunciación de la regla fundamental que habilita el trabajo en el campo de la transferencia, no antes.

Pues esta me parece que es la condición para la entrada del analista como socio en la empresa: establecer las coordenadas edípicas desde donde dirigir la cura, cosa que es posible tras el período de entrevistas preliminares distinguiendo ya los horizontes simbólico, imaginario y real en el que se desarrollará la cura.

Esto quizás ayude a entender a lo que se refiere Lacan con que es el analista, quien con su oferta, ha creado la demanda de análisis para la fundación de la empresa.

No se debe confundir esto con que si ha sido el paciente quien ha llamado al analista para concertar la primera cita.

La creación de la empresa, es aceptar “la transferencia”, momento a partir del cual la interpretación encuentra su lugar.

El analista paga con palabras, elevadas al efecto de intrepretación.

Contrariamente al sentido común, donde se podría decir que el analista cobra por interpretar, Lacan sostiene que el analista paga con sus interpretaciones !

Las que tienen como condición el haberse callado la mayor parte del tiempo.

En este sentido el analista paga también con su no-palabra, es decir con la vertiente silenciosa de la palabra allí donde debe sostener su acto ante la demanda. Esto es lo que diferencia al psicoanálisis de otros discursos y especialmente de las psicoterapias. Pues en estas no se trata de crear una empresa analítica ya que no habría donación por parte del analista de su persona, sosteniéndose en cambio en el agalma y la cura se produce antes por sugestión que por atravesar la demanda de amor.

El analista entonces paga por todos lados, ¿cuando cobra ?

Y el propio Lacan nos da una pista en el mismo texto en el apartado “Como actuar con el propio ser” cuando dice que el analista no tiene otra cosa que dar al sujeto que nada, pero que incluso esa nada, no se la da, y que por esa nada se la pagan, preferiblemente de manera generosa, para mostrar bien que de otra manera no tendría valor.

El dinero del lado del paciente se inscribirá en la vía de la demanda, mientras que el deseo de ganar dinero a partir de su trabajo tampoco se confundirá con el deseo del analista.

Aquí el analista no vende un saber, ni mucho menos su experiencia, todo esto formará parte del semblante del cual se verá despojado tras el recorrido por la transferencia.

Esto diferencia al analista de otras profesiones u oficios liberales: el médico, abogado, mecánico, consultor, etc que sí “saben” sobre aquello que venden. El analista simplemente hará de soporte a un saber supuesto. Pero que el saber verdadero está del lado del sujeto, aunque él no lo sepa al principio.

Que el analista paga con su persona: en esto se asemeja a la profesión del actor quién también renuncia a su persona en función del personaje, con el agregado que el analista desconocoe al principio el guión y el personaje que le tocará representar en el análisis.

El analista presta su persona, para lo cual hizo su propio análisis, y que incluye el setting del consultorio (que dicho sea de paso acarrea sus costos fijos aportados a la empresa).

Ahora qué sucede cuando intervienen tres socios. Me refiero cuando de aquellas dificultades del paciente, la relacionada con el pago se hace cargo un tercero. Y no precisamente en el análisis con niños, donde si bien el pago queda a cargo de los padres, el niño está articulado a la dialéctica de la demanda de las padres, y es como que todo queda en casa.

Pero qué sucede cuando el tercero que paga es una institución, pública ó privada, que cubre los gastos de salud de su afiliado. Por lo menos en Alemania, bajo determinadas circunstancias, un psicoanálisis puede ser autorizado y financiado de esta manera por la KKK (Krankenkasse = literalmente, caja de enfermos).

¿Es entonces la creación de la empresa analítica viable? Diría que no, pues no queda margen de acción para mostrar que esa nada que demanda el sujeto no tiene valor, o para fijar los límites por las responsabilidades de sus actos si total paga el Otro. Podría funcionar durante unas entrevistas pero será condición de la entrada de análisis, de la creación de la empresa, que el sujeto consienta en pagar por su transferencia. No creo que otra forma sea éticamente viable ni técnicamente conducente al final de análisis lacaniano.

¿Qué produce la empresa analítica?

Del lado del analista, al igual que con cualquier otro trabajo, se produce un beneficio con los cuales se mantiene a sí mismo y su familia, etc.

Hay aquí extracción de plus-valor como en otras actividades económicas.

Pero esto no debe mezclarse con la relación analítica pues pertenece a la dimensión real del analista,

Del lado del paciente hay también extracción pero del plus-de-gozar,

que apaciguará sus dificultades también para beneficio personal y de quienes lo rodean.

La empresa analítica se renueva en cada sesión, a diferencia de la empresa comercial que es creada una sola vez. Y cada vez que el paciente se marcha del consultorio, disipándose en lo real, se abre un interrogante sobre la continuidad de la empresa.

Pero de llegar al final del análisis la empresa analítica se disuelve y:

1. el paciente no aporta más dificultades

2. cesan las interpretaciones

3. El analista recupera su persona y el corazón de su ser, quizás por eso sea éste el momento propicio para comenzar a pensar retroactivamente el caso.

¿Pero quién usufructúa de los dividendos finales de la empresa? Pues la causa analítica. Ya que el paciente, si ha llegado al final de su análisis, estará advertido del semblante de sí mismo, estará en condiciones de sostenerse en tanto objeto de los amores que lo esperan. Como analista, o como simple ciudadano, o para seguir con la metáfora, como ex-empresario hasta que se sienta convocado a crear una nueva empresa analítica, de una u otra manera.

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