Sonntag, 27. Dezember 2015

Una semblanza antes de IOWA / Elecciones EE.UU. 2016

por Claudio Steinmeyer, Berlín - diciembre 2015




Comentarios en base a extractos del artículo de Peter Beinert publicado en The Atlantic el 22/12/ 2015. http://www.theatlantic.com/magazine/archive/2016/01/why-america-is-moving-left/419112/  Resumen y traducción libre no revisada por el autor.














Cerramos el año con un tema que ya hemos abordado un par de veces en el blog: la situación política en los EE.UU. Se viene un año de elecciones que darán fin a ocho años de gobierno del Partido Demócrata representados en el obamismo. Pero primero habrán de celebrarse las internas en los respectivos partidos,  proceso que comienza en Iowa en el próximo mes de febrero de 2016.
Ya sea que gane el oficialismo o la oposición del Partido Republicano, parecería que el país se encuentra actualmente transitando un camino inexorable hacia la izquierda (no entraremos hoy en el análisis de las confusas categorías izquierda-derecha). Tal es la hipótesis de Peter Beinert, autor de la nota que comentaremos a continuación:



Se podría suponer que tras ocho años de gobierno liberal (en el sentido de EE.UU., e.d. progresista, de una izquierda comparable con las social-democracias europeas)  de la era Obama, nos encontraríamos con un contraataque conservador; pero por ahora es más ruido que otra cosa. El país se continúa moviendo hacia la izquierda, incluso podemos conjeturar que el próximo presidente demócrata será más de izquierda que Obama; y en caso de ganar un republicano éste se verá llevado a sostener políticas a la izquierda de un George W. Bush.

Esto no significa que los Republicanos no puedan recuperar la presidencia, de hecho han logrado ahora controlar ambas cámaras del congreso. En este giro a la izquierda no se trata de un fenómeno partidista-electoral, sino de una corriente ideológica que se está imponiendo en ambos partidos.



 La presente hipótesis se basa en dos argumentos:


  1. Antes de Bush el liberalismo a ultranza no era  mainstream en el PD. Pero el efecto Bush contribuyó a desarticular el sector centro-intelectual del Partido Demócrata, generando así una falta de autocrítica y contención del liberalismo desde el seno del propio PD. Pero además, tras la invasión a Irak y la crisis financiera causada por la caída de Lehman Brothers, las políticas liberales entraron en franca expansión de la mano de un Paul Krugman en lo económico o Jon Stewart en los medios. Este es más o menos el contexto en el que Obama gana la primera presidencia del 2008



2-   Estas condiciones fueron aprovechadas por Obama para llevar sus políticas aún más a la izquierda, con vía libre dentro de su propio partido y un sólido respaldo electoral. Dos movimientos sociales de gran importancia son además aprovechados por el PD: el movimiento Occupy que introdujo la cuestión de la inequidad social en el debate político. Esta tendencia es hoy día encarnada por Bernie Sanders en la interna del Partido Democráta que también debe elegir candidato para el 2016. Tendencia que cuenta con importantes respaldos financieros como el mismísimo George Soros. De alguna manera Sanders es quién mejor encarna el actual slogan del PD “sin enemigos a la izquierda”. Todo esto hace que Hillary Clinton, la favorita en las encuestas de diciembre 2015 para ganar la interna del PD, se vea obligada ella misma a sostener un discurso por momentos más a la izquierda del propio Obama para no perder terreno ante los seguidores de Sanders.
     El otro gran movimiento social, de contenido racial, es el “Black lives matter”. Esto generó en ambos partidos mayoritarios de EE.UU un debate de revisión de las políticas judiciales.


Curiosamente todos estos hechos: la guerra de Irak, Occupy, Black lives matter, han contribuido a que dentro del propio Partido Republicano se aflojaran las estructuras más conservadoras para alojar propuestas más liberales. Es decir la oposición también se desplaza hacia la izquierda.  Así las cosas dentro del Partido Republicano para muchos analistas es Marco Rubio quien mejor expresa la quintaesencia del partido y también su futuro.
 
En las encuestas sobre probables escenarios para las elecciones generales, Rubio es el único candidato republicano que supera a Hillary Clinton. Ella le gana en las encuestas a las otras figuras como Donald Trump, Ted Cruz o Jeb Bush.

 Rubio es quién mejor expresa la nuevas corrientes electorales conservadoras  como los Reformicons.

Sin duda que un eventual triunfo de Rubio o cualquier otro republicano hará que se encuentre con instituciones plagadas de militancia liberal. (Esto último asemeja bastante el caso de Argentina en el que el nuevo gobierno surgido tras las recientes elecciones presidenciales se encuentra con la herencia de instituciones estatales copadas por militantes obligándolo a transitar por un campo minado). Lo que generará una importante inercia liberal en el primer tramo del gobierno.



Por supuesto que la sorpresiva figura de Trump genera, a través a veces de un show mediático, un nuevo discurso que apunta a cierta agenda política que sorprende incluso a los propios republicanos. Recordemos que Trump no es un político formado en el seno del Partido Republicano y habrá que ver si su discurso termina de conjugar una contrapropuesta conservadora que supere el actual liberalismo reinante.
Así las cosas todo parece favorecer una continuidad del liberalismo en el poder. Al margen de las contingencias como alguna catástrofe a manos del terrorismo (que inclinaría al electorado decididamente a políticas más conservadoras) o una debacle financiera pero esta vez causada por la extraordinaria emisión de dinero que EE.UU. viene llevando a cabo  hasta ahora con una lograda contención de la inflación, tal la exitosa fórmula de Krugman: emisión con baja  inflación. Pero ya hubo señales de advertencia como la crisis de deuda del 2011, el colapso administrativo de la Administración Obama en octubre de 2013 o el  inminente default de Puerto Rico.



Hay dos cuestiones más en las que el autor de la nota quizás no se haya detenido y que a mi criterio también contribuyen a la actual fortaleza de las posiciones liberales:

Por un lado los atentados terroristas de Boston o San Bernardino pudieron ser inteligentemente contenidos por el obamismo apelando a la teoría del Lonely Wolf que aporta tranquilidad al ciudadano medio y que puede resumirse de esta manera: shit happens. Es decir que en este punto, el conservadurismo del partido republicano no puede hacer valer sus mejores cartas en lo que se refiere a una política exterior más activa y una seguridad interior más intensa.


Otro escenario favorable a Obama es la alianza con un Vaticano afín a todo este discurso. Y de esta manera ganar respaldo de los sectores católicos tanto del PD como del PR. Fueron los encuentros previos de Obama con el Papa los que le permitieron conseguir en el Congreso los tratados con Irán, restablecimiento de lazos diplomáticos con Cuba, profundización de lazos con las autoridades palestinas a expensas de una inédita tensión con el gobierno de Israel (y tras lo cual el Vaticano otorga estatuto diplomático al estado palestino). El precio que pagó Obama: el aborto no se negocia por ahora en los EE.UU. 














Samstag, 14. November 2015

No hubo #fairecouple

Berlín, 14.11.2015 por Claudio Steinmeyer


 Un abrazo solidario a todos los colegas y amistades en París.
Anoche, durante la transmisión del partido por la TV, se pudo escuchar en directo una de las explosiones. Una voz en lo real. Si bien ya se sabía de las amenazas desde la mañana (el seleccionado alemán tuvo que cambiar de lugar de hospedaje) nadie sospechaba que mientras el partido languidecía, afuera estaba sucediendo una masacre. Otra vez una articulación del deporte y el horror que los terroristas supieron aprovechar con geométrica precisión.
Se suspendieron las jornadas ‪#‎fairecouple‬ de la ECF que iban a comenzar hoy. Tanto entusiasmo y libido puestos en su organización. Habrá que ver en la historia de nuestro movimiento cuando fue la última vez que Jornadas de Psicoanálisis se suspenden por razones externas.


Samstag, 10. Oktober 2015

¿Ni neurosis ni psicosis?




Berlín, Oct. 2015 por Claudio Steinmeyer   





Autora: Nieves Soria Dafunchio, Ediciones Del Bucle, Buenos Aires – AR, 2015 


Comienzo este comentario breve y sesgado agradeciendo a la autora, Nieves Soria Dafunchio, el cálido gesto de haberme anticipado el texto de este libro de próxima aparición.
Es éste su sexto título después de “Psicoanálisis de la anorexia y la bulimia”, “Confines de las psicosis”, “Inhibición / Síntoma / Angustia. Hacia una clínica nodal de las neurosis”,  “Nudos del amor” y "Nudos del análisis".  De este último se encuentra una reseña en este mismo blog: http://claudiosteinmeyer.blogspot.de/2013/12/clinica-topologica-acerca-del-libro.html

Y sin duda que el texto del que nos ocuparemos hoy constituye, dentro de esta serie, una nueva aproximación a la clínica topológica, del anudamiento de lo Real, Simbólico, Imaginario y sinthome. Clínica que busca su representación, teorización, transmisión a través de los nudos. Estamos así de lleno en lo que  hoy día denominamos como el ultimísimo Lacan.

Pretender resumir el contenido no está en mi propósito. De eso ya se ha ocupado Leonardo Gorostiza a quien debemos el excelente prólogo.

De mi parte me limitaré a señalar y compartir algunos jalones de mi lectura del libro de modo de poder contribuir a despertar el interés por su lectura.
Si comparamos la psicopatología actual con el globo terráqueo, y acordamos que hay un polo norte y un polo sur (neurosis y psicosis desde un punto de vista estructural) el libro nos invitará a pensar qué pasa en la franja comprendida entre los trópicos de Capricornio y  de Cáncer. Un sector nada despreciable del acontecer cotidiano en la práctica analítica de la época actual en la que el ecuador del complejo de Edipo -que permitía distinguir con nitidez dos hemisferios -  tal como los hallábamos a principios del s. XX (primer Freud) se ha ido diluyendo.

Vamos entonces a adentrarnos en este texto, una letra de tradición oral. Pues se trata de la prolija transcripción de las clases del seminario que la autora llevó a cabo a lo largo del 2011.

Una de las cosas a destacar del libro es la capacidad de transmisión de conceptos psicoanalíticos lacanianos y su permanente puesta a prueba en el terreno clínico. Además, aunque sin proponérselo pero que trae como beneficio por añadidura, encontraremos interesantes pinceladas sobre la técnica psicoanalítica.

Es una propuesta de pensar la psicopatología en el sentido de  aggiornar los parámetros de la psiquiatría, de la nosología freudiana, incluso del Lacan estructural, de una manera más dinámica, flexible, y cuya teorización pueda sostenerse a partir de los nudos y la lógica no-toda. Y para tranquilidad del lector, aclaramos que estos conceptos son generosamente explicados a lo largo de sus páginas.

La primera parte del libro, quizás la más teórica, comienza con un nuevo abordaje del caso, quizás inaugural,  de la zona “ni” de la clínica y la teoría psicoanalítica: el caso del hombre de los lobos. Un caso bisagra para todos los posteriores desarrollos de esta zona del diagnóstico que ha sido abordada con diferentes nombres: psicopatía, perversión, canalla, borderline, fronterizo. Una zona de la que quizás la clínica kleiniana ha sido especialmente tributaria en las décadas del 40 al 60 pero que ahora recobra una vigorosa reconceptualización a partir de los desarrollos lacanianos.
Entramos así a los casos que hoy día interrogan al analista en cuanto al diagnóstico, con fluctuaciones entre neurosis y psicosis, la zona de los inclasificables, las neurosis no desplegadas, las psicosis no desencadenadas y toda la variación de casos que podemos encontrar entre los clásicos polos de la clínica estructural.

Se recorre así el caso del hombre de los lobos con especial atención a los fenómenos corporales que acompañaron al sujeto a lo largo de los dos análisis. Y a los efectos transferenciales que la  intervención de Freud al “enchufarle una construcción”, sin demasiada participación del sujeto, pudo haberle producido y que serán posteriormente  abordados en su segundo análisis con Ruth Mack Brunswick.

Encontramos a continuación un singular recorrido a lo largo del par fobia/perversión. Con una interesantísima re-lectura del seminario V de Jacques Lacan. En este punto creo que el desarrollo que propone Nieves Soria se inscribe en la rica tradición argentina de pensar al Complejo de Edipo con los operadores lógicos de la época. Una tradición tal vez inaugurada por el controvertido Oscar Masotta. Se trata entonces de pensar el Edipo a través de sus momentos lógicos pero desde una perspectiva muy original, a saber: la dialéctica entre el falo imaginario y el falo simbólico. Donde la capacidad del sujeto de negativizar el falo imaginario (-phi) será determinante para su posterior acceso a unas u otras formas de anudamiento sinthomáticos, distintas modalidades subjetivas de responder a la falla, al lapsus del nudo entre S,I y R.
Se agrega aquí también un abordaje del Gide lacaniano, por el sesgo del “amor embalsamado”, y de la función del padre muerto que no pudo “humanizar el deseo”.

Continuamos luego con los casos cuyos bordes se encuentran tal vez más cercanos a lo que estructuralmente denominamos psicosis. Para ello la autora propone una interesantísima variante del esquema R que aparece en el texto de Lacan “Cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”.
Un esquema con el cual la autora intenta dar cuenta del estatuto de la realidad en  las psicosis ordinarias / no-desencadenadas. Se cita a esta altura los aportes de Jacques-Alain Miller referidos a la inclusión de la lógica femenina (no-toda) para pensar la psicopatología actual. Miller a su vez toma una importante referencia de Leibniz: el “reposo es un caso límite del movimiento”.
Para quienes hayamos tenido alguna dificultad en entender la paradoja de Zenón (La carrera de Aquiles y la tortuga) y de cómo la introduce Lacan en el seminario XX, el texto de Nieves Soria sin duda que acude en nuestra ayuda.  Pero lo importante es que esto permitirá  situar al lector en el estado del debate actual de la clínica psicopatológica y psicoanalítica, una suerte de contrapunto entre la clínica estructura y la clínica infinitesimal o continuista que exige a su vez nuevas conceptualizaciones como p. ej. la idea de forclusión generalizada. (En este punto suelo también pensar en los desarrollos kleinianos, la posición esquizo-paranoide como previa a la posición depresiva constitutiva del sujeto neurótico).
Recordemos brevemente el planteo que hace Nieves Soria en su libro “Confines de las psicosis”:  la proposición lacaniana de que no hay relación/proporción sexual se demuestra por el nudo borromeo de tres que NO existe, hay siempre una falla en este nudo de tres, un lapsus. Se plantea entonces para los seres-hablantes un lapsus generalizado del nudo dejando en evidencia una especie de “todos en defícit”, “todos venimos con el nudo mal hecho”. Y esto nos lleva a que la clínica diferencial ya no tenga tanto que ver  con un déficit (forclusión del Nombre del Padre: sí o no) sino más bien con una clínica diferencial de la solución que cada sujeto encontró para resolver ese déficit generalizado, ese nudo mal hecho.
Volviendo al libro que nos ocupa, se construye a partir del esquema R una sólida base para indagar el seminario XXIII de Lacan y las soluciones joyceanas desde nuevas perspectivas.


En esta primera parte del libro encontramos también importantes aportes de analistas invitados: Bernardino Horne, Claudio Godoy y Fabián Schejtman. P.ej.  la abundante y detallada referencia de Godoy a las ideas de Paul Federn (cuya lectura recomienda Miller en más de una ocasión); o por otro lado cuando  Horne  recuerda la clínica de la metonimia que suponen los fenómenos psicosomáticos a los que la autora luego relaciona con el mecanismo de la holofrase (por cierto un mecanismo un tanto abandonado en la literatura actual por lo que aprovecho para recomendar al lector el texto “Psicosomática y cáncer” de Jean Guir).
Y el excelente recorrido de Schejtman sobre la zona Ni-Ni tanto pensada del hemisferio más cercano a la neurosis o de su contracara en las psicosis, y como él piensa las soluciones polisinthomadas o polirreparadas que se producen en esta zona (en mi opinión, volvemos a encontrar lejanos ecos a la conceptualización kleiniana de la reparación).

Un breve párrafo merece también el recorrido que hace la autora a través de los fenómenos paradigmáticos que se producen en esta zona de la clínica: los actings outs y los pasajes al acto. La autora ilumina así los hechos clínicos en los que el cuerpo esta capturado en el no-pienso que privilegia una fallida resolución del vel de la alienación.

Y así son abordadas tantas otras cuestiones que enriquecen la labor del analista: su cálculo en la interpretación, la labor de esclarecimiento del lugar en la transferencia, la necesidad de pensar la operación analítica no sólo del lado del corte sino también del empalme, la ética en juego en el acto analítico.

En la segunda parte del libro hallamos excelentes presentaciones clínicas a cargo de Diana Algaze, Liliana Cantagalli, Florencia Surmani, Verónica Buchanan y Verónica Caamaño que en discusiones con la autora se revisan los planteos teóricos. Y finalmente el texto se cierra con unos breves apéndices teóricos, escritos afines, de la autora.

Si uno de los efectos del deseo del analista es hacer avanzar al psicoanálisis, este libro es testimonio de ello.
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PD: En cuanto a los datos bio /cv de Nieves Soria Dafunchio, los interesados pueden visitar su página a través del siguiente link: http://www.nievesoriadafunchio.com.ar/



















Freitag, 18. September 2015

Moda y Psicoanálisis



Berlín, sept. 2015  

Para mi hija Julia,  alentándola en su interés por el mundo de la comunicación y la moda.





Moda y Psicoanálisis

Breve comentario sobre el libro “Fashion and Psychoanalysis” de Alison Bancroft. Publicado en inglés por I.B.Tauris, London-NY, 2010. 



Fue a través de los colegas del Dpto. post-doc de psicoanálisis de la New York University que tomamos conocimiento de esta obra que desde su título atrajo nuestra atención, cual vidriera de la 5ta. avenida. La moda, sin duda un campo poco explorado dentro del psicoanálisis en extensión.

Su autora, Alison Bancroft, reside en Londres, es escritora y crítica cultural. Se interesa especialmente por los enfoques interdisciplinarios del arte contemporáneo, en especial la cultura visual. A ella agradecemos además el habernos dado su consentimiento para esta reseña en castellano. Y si en  el exordio encontramos un agradecimiento a quien le enseñó el buen-vestir, éste quizás ya nos coloca en el camino del buen-decir. Escrito en un pulcro inglés, se trata de un texto claro en el que se pueden encontrar interesantes indicaciones sobre  la historia de la moda,  el arte visual y la teoría psicoanalítica, con abundantes referencias a Freud, Lacan y otros psicoanalistas. Y por supuesto la detallada descripción de ciertas colecciones de moda paradigmáticas a los fines de este ensayo.

Y cuando decimos historia de la moda nos referimos a un  recorrido muy particular que podríamos señalar como el que va de la sexualidad femenina a la sexuación femenina.


Respecto a la tesis que propone el libro: se presenta a la moda en su forma estética y creativa (al modo de un arte) antes que desde la perspectiva de objetos de venta en la sociedad de consumo. La premisa de que la moda, por sus propiedades estéticas, es algo distinto de la mera vestimenta es central en este libro. La moda le agrega un “plus” a la prenda de vestir.  El estudio de la moda que propone el libro se enmarca en la innovación en la decoración de la superficie del cuerpo y a la amplia respuesta social y cultural que causa esta innovación. Pero especialmente en este contexto será el sujeto que viste y el acto de vestir esencial para comprender a la moda. No alcanza con analizar solamente los objetos producidos. Introduce así la dimensión subjetiva.
El libro se propone entonces abordar a la moda como una forma creativa, realizada en el cuerpo y que articula lo femenino de maneras disruptivas e innovadoras. El marco teórico con el que se relacionarán moda, psicoanálisis y arte se inspirará especialmente en la enseñanza que nos legó  Jacques Lacan con las fórmulas de la sexuación y cuando abordó la obra escrita de James Joyce para tratar de dar cuenta del concepto de sinthome.
Bancroft también cita los primeros trabajos que, desde el psicoanálisis, incursionaron en el mundo de la moda, a saber:  los pioneros J.C. Flügel (Psychology of Clothes, 1930), Edmund Bergler (Fashion and the Unconscious, 1953) ,Dani Cavallaro y Alexandra Warwick  (Fashioning the Frame: Boundaries, Dress and the Body, 1998),  entre otros. Además de apoyarse puntualmente en la obra de Charles Baudelaire, Marcel Duchamp, Antonin Artaud, Roland Barthes.  Se describirá el desplazamiento que tuvo la moda desde indicar la pertenencia a una clase social hasta empezar a dejar más claramente en evidencia su  relación con la femineidad.

Esta femineidad se definirá en tres niveles: como incumbiendo a sujetos femeninos, habitualmente mujeres, pero no de manera exclusiva; perteneciendo de manera contingente al cuerpo; y como proponiendo una lógica imposible y contradictoria. En otras palabras, una femineidad que tomará sus desarrollos a partir del seminario XX de Lacan. Se tratará de una articulación inconsciente en el ser hablante más allá de todo determinante biológico / anatómico. Una femineidad lacaniana y no del estilo Baudelaire para quien la moda apuntaba  directamente a la femineidad  exclusivamente ligada con la mujer en sentido biológico.
En este marco se tratará de relacionar a la femineidad con la moda entendida como la innovación en la superficie decorada del cuerpo de la sexuación subjetiva. 



El desarrollo de estas ideas se repartirá en cuatro capítulos buscando en cada uno contrapuntos entre conceptos centrales del psicoanálisis y las obras de diferentes diseñadores de moda y renombrados fotógrafos de modas como Nike Knight, John Galliano, Alexander McQueen, Leigh Bowery y Hussein Chalayan. Estos profesionales de la moda han entendido a la misma como la decoración de la superficie del cuerpo antes que como una empresa industrial. A criterio de la autora prevalece en ellos el lado-arte de la moda.

Estos capítulos a su vez recorren de alguna manera la obra de Lacan a lo largo de los tres registros: imaginario, simbólico y real. Y desarrollando especialmente cuestiones vinculadas a las nociones de identificación,  deseo y  sinthome.

El primer capítulo entonces se apoya en nociones provenientes de la clínica de la histeria para dirigirse a lo femenino en juego, tomando como principal referencia al sector de la fotografía de modas. Se ocupa p.ej de la  tensión del movimiento que va del estadio del espejo organizador del “moi”, apelando a un yo unificado, a las formas actuales de la fotografía que ponen más en evidencia la división del sujeto. El cuerpo ya no aparece como un todo unificado sino que se presenta a veces como sugerido, insinuado por partes, privilegiado por zonas erógenas en los que la pulsión deja la marca de lo parcial por sobre el ideal del amor genital heterosexual cuya norma prevaleció en la moda hasta mediados del siglo XX.  Efectos de anamorfosis, donde un “eso nos mira” ponen en juego la esquizia entre el ojo y la mirada. También se considera a la moda en su función de cuestionamiento  al saber del amo actual, manteniendo la forma de resistencia por parte de lo femenino contra su silenciamiento simbólico. El cuerpo habla porque hay algo imposible de decir, y esto es lo que la moda, a través de la   fotografía contemporánea estaría reflejando.

 

(Foto de Richard Avadon, 1947, en una época en que la moda y la femineidad eran organizados en una escena  mirada  en términos edípicos)


En el segundo y tercer capítulo se estudiará la moda en relación al deseo tanto del lado hombre de las formulas de la sexuación como del lado mujer-no-toda. Y pensando a la homosexualidad dentro de esta lógica. Y si de moda hablamos bien vale poner en juego al género, no solo con el que se confeccionan las vestimentas sino más bien de quien las porta. Pero se trata ahora de un género subjetivo. Y la autora se detiene en articular las enseñanzas de Lacan en torno de la sexuación subjetiva en vez de una sexualidad determinada por la biología, anatomía o ideales socio-socioculturales. Así la relación de cada ser-hablante con el falo y el objeto “a” será protagonista de lo que  el psicoanálisis descubrió en cuanto a la posición sexual de un sujeto en relación al deseo y sus respectivos modos de gozar. Queda así por abordar el tema del goce femenino suplementario en contraposición al goce fálico.


Foto: Nick Knight, gentileza SHOWstudio.com / La moda comienza a reflejar singularidades de la época:  Una mirada descentrada, la vestimenta-objeto velada, esfumada.


Y de esta manera llegamos el último capítulo que articula la noción de sinthome que Lacan introduce en el seminario XXIII, especialmente en tanto significante con resonancias en el cuerpo. Comienza con una lectura crítica a los desarrollos que Roland Barthes llevó a cabo sobre la moda. Barthes en sus trabajos ( Mythologies, 1957 y The Fashion System,1967) estudió las tapas de las revistas de modas para concluir que “sin discurso no hay moda”. En este marco la moda sería un lenguaje derivado de una “lengua materna original” a saber:  la indumentaria original. De esta manera la moda tendría un determinante exclusivamente simbólico. Bancroft en cambio intentará demostrar que el lenguaje de la moda, al igual que el lenguaje de James Joyce, presenta una incidencia de lo real. Para ilustrarlo se servirá especialmente de la obra del diseñador Hussein Chalayan. La moda entendida como un lenguaje que tiene incidencia.en el cuerpo, tanto a nivel imaginario y real.  Y la autora planteará a la moda como el goce suplementario que ocuparía una función de anudamiento de los tres registros. 

Hussein Chalayan, salón de la moda NY 2015, gentileza VOGUE.com / el cuerpo-máquina y sus zonas erógenas


A lo largo del texto encontraremos otros interesantes temas como la cuestión del tatuaje, la relación con la sublimación, los cambios que el 11/9 introdujo en la moda (en especial en cuanto al uso del velo).

Si bien el marco teórico en el que la autora despliega sus ideas refieren en gran medida a un Lacan de inspiración zizekeana, y que por lo tanto podríamos hacer, dentro de la orientación lacaniana,  una revisión de la manera de pensar ciertos conceptos (especialmente en relación al  conflicto tal como se presenta en la clínica), lo meritorio de esta obra consiste en tratarse de las primeras aproximaciones al fenómeno de la moda en términos psicoanalíticos-lacanianos. Estamos más acostumbrados a pensar la moda desde lo psicopatólogico, ese empuje-al-ideal que tomamos como referencia en la clínica de los trastornos de la alimentación. En el libro que acabamos de comentar se resalta más bien el aspecto estabilizador de la moda en tanto suplencia en la femineidad de la época, en la línea de lo bello que recubre lo imposible de soportar pero a la vez sugiriéndolo. Es en nuestra opinión un original desarrollo de la frase de Lacan que encontramos en la obertura de sus escritos: “ Es el objeto quien responde a la pregunta por el estilo...”.  Esta obra  presenta en tal sentido un carácter inaugural que sin duda resultará refrescante para el lector.






Samstag, 20. Juni 2015

Berlín / la ciudad del analista del analista de Lacan . Y de la llegada inaugural del psicoanálisis al cine.



por Claudio Steinmeyer - Berlín, 20.06.2015



Ruth Weyher, protagonista de "Secretos de un alma" - la primera película de contenido psicoanalítico en la historia del cine.


Vamos a continuar con otra semblanza de la rica historia del psicoanálisis en relación a la ciudad de Berlín.

Rudolph M. Löwenstein fue quien ocupó el lugar de analista didacta de Jacques Lacan entre 1933 y 1939.

Löwenstein a su vez, se analizó con Hans Sachs (1881-1947). De profesión abogado fue el primer analista no-médico en unirse al comité secreto de Freud junto a Jones, Abraham, Ferenzi y Rank.
De origen vienés, entre 1920 y 1932 se radicó en Berlín por sugerencia de Freud. En 1932 advirtiendo los oscuros tiempos que se avecinaban, emigró a Boston, Ma.-EE.UU.

Fue un analizante y  colaborador leal de Freud quien estimaba mucho a Sachs. Uno de sus más importantes aportes al movimiento psicoanalítico fue la fundación de la revista Imago, cuya linea editorial buscaba la intersección entre psicoanálisis y cultura. En “La historia del movimiento psicoanalítico” Freud le atribuye la exclusividad de la fundación aunque unas páginas después incluye a Otto Rank en la autoría de la iniciativa.

Pero otra de sus contribuciones importantes, a veces omitida entre los historiadores del psicoanálisis, fue el haber colaborado en la primera película psicoanalítica de la historia del cine.

En este sentido, poco antes, el propio Freud había recibido una jugosa oferta desde Hollywood: 100.000 dólares por parte de S. Goldwyn. La idea era que Freud asesora en películas sobre grandes amores de la historia empezando por Marco Antonio y Cleopatra. Freud la rechazó de plano.
Luego una productora alemana les propuso a Karl Abraham y a Sachs el proyecto de una película de neto contenido psicoanalítico, un caso de fobia. El rol de asesores de guión sufrió la tenaz oposición de Freud pero ellos siguieron adelante. De hecho la relación entre Freud y Sachs se enfrió un poco después de este suceso. La película (muda !) se estrenó en 1926, poco después de la repentina muerte de Karl Abraham. Con el título “Secretos de un alma, un thriller psicoanalítico” se convirtió así en la primera película de neto corte psicoanalítico ayudando a la propagación del psicoanálisis a gran escala.

Una ciudad que ebullía de actividades culturales, y también de volatilidad social. Hiperinflación, intentos golpistas, conflictos sociales se conjugaban con intensos movimientos artísticos e intelectuales. Así era la Berlín de los años 20 que ejercía una poderosa atracción sobre psicoanalistas de otros países europeos. Muchos de ellos, tras la primera guerra mundial,  encontraban dificultades para mantenerse económicamente con la actividad de sus consultorios. Y a algunos les ofrecía una oportunidad adicional: mantenerse a distancia de Freud. Y de este modo generar desarrollos teóricos y actividades políticas que en su cercanía él no habría tolerado.  (traducción libre y resumida de un párrafo del libro de R. Jacoby).
Hans Sachs formó parte de este glamoroso grupo de analistas que hicieron de Berlín un centro mundial de formación didacta (ya escribí sobre estos en varios artículos del blog).

La atmósfera que se vivía entonces en Berlín hacía imposible sustraerse a la vida política pública. Incluidos los analistas. Algunos de ellos (simultáneamente con la escuela de Frankfurt) fueron los primeros promotores en acercar el psicoanálisis al marxismo. En esta línea encontramos a Otto Fenichel quien organizó el así llamado Kinderseminar (seminario de niños), eufemismo para designar un lugar de debate sobre socialismo y psicoanálisis. Nada parece indicar que Sachs se haya sumado a esa actividad.

De sus numerosas publicaciones (fundamentalmente en Imago y en el International Journal for Psychoanalysis) destacan trabajos sobre la génesis del superyo en la mujer, el acting, el análisis laico y muy especialmente ensayos culturales sobre E.A.Poe, Calígula, Schiller, el fenómeno del kitsch, etc.

Su consultorio se encontraba en la calle Mommsenstr. Nr 7 del barrio de Charlottenburg. Una placa recordatoria adorna el frente:












Bibliografía:

- S. Freud: Historia del movimiento psicoanalítico
- S. Freud: autobiografía
- P. Gay: Biografía de Freud
- R. Jacoby: Die Verdrängung der Psychoanalyse oder Der Trimph des Konformismus










Sonntag, 3. Mai 2015

10th. Congress WAP / The speaking body

Claudio Steinmeyer, Berlin, Mai 2015


 X Kongress der WAP: 
 Der sprechende Körper, über das Unbewusste im 21. Jahrhundert
Rio, Brasilien - 2016


Die so genannte Körpersprache, ist das was der Körper sagt?  Denn „...das Wissen des Ein, …. kommt offenbar nicht vom Körper…das Wissen des Ein kommt vom Signifikanten Ein“ (J. Lacan – Seminar XXI)


Mehr Info unter: http://www.congressoamp2016.com/index.php?lang=en




Freitag, 24. April 2015

Proyecto de declaración de los principios de la práctica lacaniana

 por Claudio Steinmeyer, Berlín, abril 2015.


 A la luz de los recientes y trágicos acontecimientos sucedidos (ataque terrorista en la revista Charlie Hebdo, catástrofe aérea de Germanwings) se ha generado un intenso y actual debate en torno a cuestiones como la libertad de palabra , el secreto profesional, y  que tiene sus correlatos en nuestra práctica clínica a través de la regla de asociación libre, la regla de abstinencia, etc. Me pareció oportuno recordar los principios propuestos a la asamblea de la Asociación Mundial de Psicoanálisis durante el IV Congreso celebrado en Comandatuba, Brasil. en el año 2004. Sin duda que cualquiera de estos puntos,  presentados por Graciela Brodsky, merecería un seminario, unas jornadas. Y que de hecho se van llevando a cabo. También que seguramente no habrá acuerdo en todos los puntos por parte de todos los analistas lacanianos. Principios que, a mi entender, no pretenden establecer  un manual de procedimiento pero que ayudan  en esta época a fijar puntos de orientación, rasgos de especificidad en relación al psicoanálisis lacaniano.


Asamblea general de la AMP – 06/08/04

Una época como la actual,
en la que a partir del principio de utilidad directa se pretenden medir los resultados del psicoanálisis en términos cuantitativos y comparables, en la que el debate sobre la eficacia del psicoanálisis ha salido de las sociedades analíticas y se ha instalado en los medios de comunicación, en la que la operación combinada del mercado farmacológico y las terapias cognitivo-comportamentales pretende desprestigiar el psicoanálisis en nombre de una falsa objetividad científica, en la que las asociaciones psicoanalíticas tradicionales acuden a la intervención del Estado para legislar sobre los títulos analíticos, en la que 

 
es una época donde la salvaguardia del psicoanálisis exige:
estrechar lazos con todos aquellos que resisten a la reducción del hombre a una cifra contable
es una época donde la extensión del psicoanálisis reclama:
nuevas alianzas entre el psicoanálisis puro y su forma aplicada
es una época donde la supervivencia del psicoanálisis depende:
de su capacidad de transformación, de su avance en el campo social y de su inserción en el campo institucional,

En esta época, entonces,
que no es la que conoció Freud,
que no es la que conoció Lacan,
los psicoanalistas de la Asociación Mundial de Psicoanálisis
tomamos a nuestro cargo la defensa del psicoanálisis.

 
Y decididos
a crear todas las instancias necesarias para la extensión de la práctica del psicoanálisis y la renovación de la formación de los analistas,
a formar analistas capaces de hacer frente a una nueva configuración de la clínica y de la práctica,
a ofrecer los resultados del psicoanálisis a una evaluación cualitativa que respete la estructura propia del acto psicoanalítico, el pluralismo histórico de sus interpretaciones y la auto-regulación asociativa,
damos a conocer los principios que orientan nuestra práctica y nuestra formación para que todos aquellos interesados en el psicoanálisis como doctrina, como método o como terapéutica, sepan qué pueden esperar de un análisis lacaniano.
Los analistas lacanianos,
porque no pensamos que la identificación con ningún ideal reduzca el sufrimiento subjetivo
No utilizamos el poder de la sugestión, que hipnotiza y desresponsabiliza.
No sostenemos que el psicoanálisis sea un diálogo.
No pretendemos ninguna reeducación emocional o moral. Por eso, nos abstenemos de toda comprensión empática o identificatoria con el paciente
Renunciamos a todo ideal pedagógico y a todo intento de moldear al paciente a nuestra imagen y semejanza.
No ejercemos sobre el paciente ninguna dirección de conciencia ni ninguna guía espiritual.
No pretendemos representar para el paciente ningún principio de realidad, pues no confundimos la realidad con lo real.
Negamos la existencia de una esfera del yo libre de conflictos y, en consecuencia, la posibilidad de cualquier alianza terapéutica con una parte sana del yo.
No pretendemos reforzar la función inhibidora del yo, ni su función de síntesis, ni de adaptación.

Los analistas lacanianos,
porque consideramos que todo método terapéutico que opera a través del condicionamiento tiene finalidades de control social,
No utilizamos ninguna técnica de relajación, ni buscamos ningún estado segundo de la conciencia que prive al paciente de la significación de sus síntomas,
No disminuimos la angustia ni la inhibición con técnicas de refuerzo positivo que distraigan al paciente de la causa de su padecimiento.
Rechazamos las practicas que pretenden limitar el empuje pulsional sólo con técnicas de aversión.
No pensamos que el inconsciente tenga su sede en el cerebro, ni que las leyes de su funcionamiento se deduzcan de la neurobiología, ni que la pulsión freudiana sea un conjunto complejo de actividades cerebrales.
No creemos que el psicoanálisis pueda integrarse en el marco de las ciencias cognitivas.

Los analistas lacanianos,
porque podemos practicar el psicoanálisis fuera del discurso analítico en sentido estricto, precisamos:
que el psicoanálisis aplicado no es la psicoterapia
que el psicoanálisis aplicado a la terapéutica sigue siendo psicoanálisis
que el psicoanálisis solo se aplica como tratamiento, y por lo tanto, a un sujeto que habla y escucha.
que el psicoanálisis no es una terapéutica como las otras
que la prudencia terapéutica justifica que el psicoanalista modere los efectos del psicoanálisis.

Los analistas lacanianos,
porque seguimos la lógica del discurso analítico y respondemos por las consecuencias del acto que autorizamos, afirmamos :
que para practicar el psicoanálisis es necesario haber pasado por la experiencia analítica.
que el análisis del analista debe ser llevado tan lejos como sea posible
que contamos con los dispositivos necesarios para evaluar los efectos de un análisis mas allá de su duración y frecuencia.
que el analista solo se autoriza en sí mismo, y en algunos otros.
que el control de la práctica no es contingente sino necesario
que el análisis del paciente concluye, mientras que no es posible determinar la conclusión de la formación del analista.
que no consideramos que la cura analítica deba desarrollarse en un encuadre definido e intangible
que no estimamos que el encuadre optimo esté constituido por cuatro sesiones semanales regulares, de duración larga y fija.
que no pensamos que el dispositivo clásico – el paciente recostado en un diván y el analista sentado detrás, fuera de su vista- sea el único indicado para la aplicación del análisis
que el encuadre lacaniano es minimalista: solo exige que analista y paciente se encuentren en el mismo espacio al mismo tiempo. Esto exige una presencia corporal. En consecuencia, no practicamos el análisis vía Internet aún cuando el analista y el analizante pueden utilizar todos los medios técnicos disponibles para comunicarse a distancia si fuera necesario
que la sesión lacaniana es lo más corta posible, pero puede no serlo.
que la duración de la sesión es impredecible, y ese es el resorte de su efecto .
que una interpretación cuyos efectos pueden predecirse, no es una interpretación.
que la interpretación es asemántica: no traduce las palabras del analizante, no transmite un saber. Y aun cuando parece explicar, apunta a otra cosa
que la sesión en su conjunto es asemántica: va contra la proliferación de sentido. Y esa es una de las razones de su brevedad.
que en la experiencia analítica no hay simetría entre el lugar del analizante y el del analista
que la subjetividad del analista es un obstáculo para la dirección de la cura.
que la formación del analista consiste en prepararse para no ser sujeto mientras practica. El trípode compuesto por el análisis, el control y el estudio de los textos se subordina a esta finalidad
que no utilizamos la contra-transferencia como instrumento para acceder al inconsciente del paciente.
que la práctica lacaniana se rige por el principio de abstinencia: el analista no goza de su inconsciente, el analizante no goza de la asociación libre.
que no interpretamos la transferencia como ilusión , ni como error, ni como repetición. Esto equivale a decir que no interpretamos la transferencia.
que no esperamos ninguna liquidación de la transferencia al final del análisis; solo su transformación.
que la experiencia del análisis no promete la felicidad,
que la experiencia del análisis puede esclarecer el deseo del sujeto y ayudarlo a descifrar “eso” que insiste en su existencia
que no existen contraindicaciones a priori al psicoanálisis.
que una práctica no precisa ser esclarecida para operar.




Fuente del texto: https://lacanianosarequipa.wordpress.com/proyecto-de-la-declaracion-de-los-principios-de-la-practica-lacaniana/