Sonntag, 27. Dezember 2015

Una semblanza antes de IOWA / Elecciones EE.UU. 2016

por Claudio Steinmeyer, Berlín - diciembre 2015




Comentarios en base a extractos del artículo de Peter Beinert publicado en The Atlantic el 22/12/ 2015. http://www.theatlantic.com/magazine/archive/2016/01/why-america-is-moving-left/419112/  Resumen y traducción libre no revisada por el autor.














Cerramos el año con un tema que ya hemos abordado un par de veces en el blog: la situación política en los EE.UU. Se viene un año de elecciones que darán fin a ocho años de gobierno del Partido Demócrata representados en el obamismo. Pero primero habrán de celebrarse las internas en los respectivos partidos,  proceso que comienza en Iowa en el próximo mes de febrero de 2016.
Ya sea que gane el oficialismo o la oposición del Partido Republicano, parecería que el país se encuentra actualmente transitando un camino inexorable hacia la izquierda (no entraremos hoy en el análisis de las confusas categorías izquierda-derecha). Tal es la hipótesis de Peter Beinert, autor de la nota que comentaremos a continuación:



Se podría suponer que tras ocho años de gobierno liberal (en el sentido de EE.UU., e.d. progresista, de una izquierda comparable con las social-democracias europeas)  de la era Obama, nos encontraríamos con un contraataque conservador; pero por ahora es más ruido que otra cosa. El país se continúa moviendo hacia la izquierda, incluso podemos conjeturar que el próximo presidente demócrata será más de izquierda que Obama; y en caso de ganar un republicano éste se verá llevado a sostener políticas a la izquierda de un George W. Bush.

Esto no significa que los Republicanos no puedan recuperar la presidencia, de hecho han logrado ahora controlar ambas cámaras del congreso. En este giro a la izquierda no se trata de un fenómeno partidista-electoral, sino de una corriente ideológica que se está imponiendo en ambos partidos.



 La presente hipótesis se basa en dos argumentos:


  1. Antes de Bush el liberalismo a ultranza no era  mainstream en el PD. Pero el efecto Bush contribuyó a desarticular el sector centro-intelectual del Partido Demócrata, generando así una falta de autocrítica y contención del liberalismo desde el seno del propio PD. Pero además, tras la invasión a Irak y la crisis financiera causada por la caída de Lehman Brothers, las políticas liberales entraron en franca expansión de la mano de un Paul Krugman en lo económico o Jon Stewart en los medios. Este es más o menos el contexto en el que Obama gana la primera presidencia del 2008



2-   Estas condiciones fueron aprovechadas por Obama para llevar sus políticas aún más a la izquierda, con vía libre dentro de su propio partido y un sólido respaldo electoral. Dos movimientos sociales de gran importancia son además aprovechados por el PD: el movimiento Occupy que introdujo la cuestión de la inequidad social en el debate político. Esta tendencia es hoy día encarnada por Bernie Sanders en la interna del Partido Democráta que también debe elegir candidato para el 2016. Tendencia que cuenta con importantes respaldos financieros como el mismísimo George Soros. De alguna manera Sanders es quién mejor encarna el actual slogan del PD “sin enemigos a la izquierda”. Todo esto hace que Hillary Clinton, la favorita en las encuestas de diciembre 2015 para ganar la interna del PD, se vea obligada ella misma a sostener un discurso por momentos más a la izquierda del propio Obama para no perder terreno ante los seguidores de Sanders.
     El otro gran movimiento social, de contenido racial, es el “Black lives matter”. Esto generó en ambos partidos mayoritarios de EE.UU un debate de revisión de las políticas judiciales.


Curiosamente todos estos hechos: la guerra de Irak, Occupy, Black lives matter, han contribuido a que dentro del propio Partido Republicano se aflojaran las estructuras más conservadoras para alojar propuestas más liberales. Es decir la oposición también se desplaza hacia la izquierda.  Así las cosas dentro del Partido Republicano para muchos analistas es Marco Rubio quien mejor expresa la quintaesencia del partido y también su futuro.
 
En las encuestas sobre probables escenarios para las elecciones generales, Rubio es el único candidato republicano que supera a Hillary Clinton. Ella le gana en las encuestas a las otras figuras como Donald Trump, Ted Cruz o Jeb Bush.

 Rubio es quién mejor expresa la nuevas corrientes electorales conservadoras  como los Reformicons.

Sin duda que un eventual triunfo de Rubio o cualquier otro republicano hará que se encuentre con instituciones plagadas de militancia liberal. (Esto último asemeja bastante el caso de Argentina en el que el nuevo gobierno surgido tras las recientes elecciones presidenciales se encuentra con la herencia de instituciones estatales copadas por militantes obligándolo a transitar por un campo minado). Lo que generará una importante inercia liberal en el primer tramo del gobierno.



Por supuesto que la sorpresiva figura de Trump genera, a través a veces de un show mediático, un nuevo discurso que apunta a cierta agenda política que sorprende incluso a los propios republicanos. Recordemos que Trump no es un político formado en el seno del Partido Republicano y habrá que ver si su discurso termina de conjugar una contrapropuesta conservadora que supere el actual liberalismo reinante.
Así las cosas todo parece favorecer una continuidad del liberalismo en el poder. Al margen de las contingencias como alguna catástrofe a manos del terrorismo (que inclinaría al electorado decididamente a políticas más conservadoras) o una debacle financiera pero esta vez causada por la extraordinaria emisión de dinero que EE.UU. viene llevando a cabo  hasta ahora con una lograda contención de la inflación, tal la exitosa fórmula de Krugman: emisión con baja  inflación. Pero ya hubo señales de advertencia como la crisis de deuda del 2011, el colapso administrativo de la Administración Obama en octubre de 2013 o el  inminente default de Puerto Rico.



Hay dos cuestiones más en las que el autor de la nota quizás no se haya detenido y que a mi criterio también contribuyen a la actual fortaleza de las posiciones liberales:

Por un lado los atentados terroristas de Boston o San Bernardino pudieron ser inteligentemente contenidos por el obamismo apelando a la teoría del Lonely Wolf que aporta tranquilidad al ciudadano medio y que puede resumirse de esta manera: shit happens. Es decir que en este punto, el conservadurismo del partido republicano no puede hacer valer sus mejores cartas en lo que se refiere a una política exterior más activa y una seguridad interior más intensa.


Otro escenario favorable a Obama es la alianza con un Vaticano afín a todo este discurso. Y de esta manera ganar respaldo de los sectores católicos tanto del PD como del PR. Fueron los encuentros previos de Obama con el Papa los que le permitieron conseguir en el Congreso los tratados con Irán, restablecimiento de lazos diplomáticos con Cuba, profundización de lazos con las autoridades palestinas a expensas de una inédita tensión con el gobierno de Israel (y tras lo cual el Vaticano otorga estatuto diplomático al estado palestino). El precio que pagó Obama: el aborto no se negocia por ahora en los EE.UU.